Gonzalo Rojas (1917) |
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A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar
Algunos árboles son transparentes y saben hablar
Anoche te he tocado y te he sentido
Así que me balearon la izquierda, ¡lo que anduve
Bonito el color del pelo de esta señorita, bonito el olor
Cuando abro en los objetos la puerta de mí mismo
Cumplo con informar a usted que últimamente todo es herida: la muchacha
DE LO QUE CONTESÇIÓ AL ARCIPRESTE CON LA SSERRANA BICICLETA E DE LAS FIGURAS DELLA
El dragón es un animal quimérico, yo soy un dragón
Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos
EN CUANTO A LA IMAGINACIÓN DE LAS PIEDRAS
Grand sosiego ovieron aquella noche los muertos
La habría el Arcipreste amado a la bicicleta
La radiografía acusa animal rítmico, longevo
Lihn sangra demasiado todavía para hablar
Lo que me gusta del cuadro es que el muerto
Lo que pasa con el gran lárico es que nació muerto de sed
Mala suerte acostarse con fenicias, yo me acosté
Más que por la A de amor estoy por la A
Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa
Miro el aire en el aire, pasarán
Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
No habrá pellín comparable, hasta la eternidad
París, y esto es un día del 59 en el aire
Poca confianza en el XXI, en todo caso, algo pasará
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios
¿Qué veo en esta mesa: tigres, Borges, tijeras, mariposas
Respiras por palabras diez mil veces al día
Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara
Sólo veo al inmolado de Concepción que hizo humo
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones
Unos meses la sangre se vistió con tu hermosa
Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
Y NACER ES AQUÍ UNA FIESTA INNOMBRABLE
Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: Todavía.