Ansí tu mudo pueblo esté seguro
(…) honrando largos mares.

FRANCISCO DE QUEVEDO


Hundiré mis manos aquí, en este mar que no existe,
hundiré las hojas ávidas y el verso vertical que nació espada,
la tinta de helecho virgen, las sílabas furtivas que iban diciendo: sálvame,
y el amor como un vino escrito.

Hundiré mis dedos, las lianas vivas y los pólipos que enmudecen en mis dedos,
las flores graves que coronan a los reptiles que amo,
el liquen del sueño que maduran las serpientes más favorables,
el corazón pintado de blanco, hasta morir,
la garganta del día y sus branquias de oro.

Hundiré mis manos en noche que no existe sobre un mar que no existe,
mi garganta entre anzuelos de la flora marítima,
en agua ebria y en buques como pájaros,
en aquello que no será posible,
en todo lo que se alza cuando la noche se alza,
cuando encalla su cornamenta de ciervo temible y solloza,
estrofa antílope o estrella en metro antiguo,
y andará la locura como un óleo escarlata,
ala o aceites rojos sobre la superficie de cierta oscuridad,
de océano ninguno.

Hundiré mis manos en este lugar leve donde duermen secretas las marinas flamígeras,

y hablemos de las direcciones y de las cosas de la muerte,
y de sus rutas, y de sus atrios abrasados.


Blanca Andreu



De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981)  
Ansí tu mudo pueblo esté seguro (…) honrando largos mares * Francisco de Quevedo
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Selección de poemas y versiones proporcionadas por Dina Posada. Acceda aquí a la selección de sus poemas en nuestro sitio.

Incluido en El sueño oscuro. Poesía reunida 1980-1989. Poesía Hiperión. Colección dirigida por Jesús Munárriz. Primera edición, marzo 1994. ISBN: 84-7517-403-5


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