POR MÁS PODEROSO QUE SEA EL QUE AGRAVIA, DEJA ARMAS PARA LA VENGANZA
Tú, ya, ¡oh ministro!, afirma tu cuidado
Dejas espada y lanza al desdichado,
Quien ve su perdición cierta, aborrece,
Arma su desnudez y su querella
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![]() Francisco de Quevedo y Villegas |
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Incluido en Poemas escogidos. Francisco de Quevedo. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia. Núm. 60


