|
QUEJARSE EN LAS PENAS DE AMOR DEBE SER PERMITIDO Y NO PROFANA EL SECRETO Arder sin voz de estrépito doliente
¿Y ordenas, Floris, que en tu llama ardiente
Concédame tu fuego lo que al pino
Del volcán que en mis venas se derrama,
|
|
Erato. Musa IV. Soneto |
Incluido en Poemas escogidos. Francisco de Quevedo. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia. Núm. 60


