LA ESPADA
¡Qué confiada duermes ante mi vela, ausente de mi alma, en tu débil hermosura, y presente a mi cuerpo sin redes, que el instinto revuelve!
(Te entregas cual la muerte).
Tierna azucena eres, a tu campo celeste trasplantada y alegre por el sueño solemne, que te hace aquí, imponente, tendida espada fuerte.
Juan Ramón Jiménez
Incluido en Canción. Facsímil de la primera edición (1936). Juan Ramón Jiménez. Biblioteca Breve. Seix Barral. Primera edición, septiembre de 1993.