V ¿Qué ceguedaz me trujo a tantos daños?
¡Oh puerto de mis blancos desengaños,
Hicieron fin mis locos pensamientos,
Que no temer el fin no es valentía,
|
|
|
Incluido en Poesía selecta. Edición Antonio Carreño. CÁTEDRA - Letras Hispánicas nº 187. 2ª edición, 1995.


