LXXXV Dulce Señor, mis vanos pensamientos
No porque de mi parte mis intentos
Mas porque si a mi voz, Señor, se inclina
Ponme a la sombra de tu cruz divina,
|
|
|
Incluido en Poesía selecta. Edición Antonio Carreño. CÁTEDRA - Letras Hispánicas nº 187. 2ª edición, 1995.


