pudiera quién/ de esa serpiente que se desliza
sobre la tierra seca/ reluciente en un espejismo
de sol/ evocar trazos movimientos en el polvo
el contenido ritmo de su vaivén/ los rasguidos
de una piel desatándose en el aire
«Ciego discurso humano»
Luis de Góngora, Soneto CLVIII.