|
La habitación cerrada es mi condena. Las palomas ausentes mi destino. Escribo como un envenenarme.
Como quien hunde el cuerpo en alta mar
Como un prófugo a través de la nada. En cada verso dejo
Me voy crucificando en cada sílaba. Como un cuchillo inverso me penetro. Tú
Sergio Borao Llop |
Incluido en «Poemas quietos» que puedes adquirir en www.mizares.com.