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Ayer fuimos arena de desiertos lunares,
Luego nació la era en que se abren las flores,
Fuimos la avena que germina, la naciente alborada,
Como ángeles indómitos abrimos
Ciegos, nos embarcamos con rumbo a la aventura,
Todo en el horizonte azul era un remanso
Desde distinto puerto nuestras naves zarparon
Se alejó de la costa nuestro sueño dorado,
Navegando entre rocas fuimos perdiendo el rumbo.
La resaca nos trajo veladas decepciones.
Azotes de la espuma de las playas vacías
Hoy todo es abordaje y mar bravía,
Hoy todo es un relámpago violento y desbocado,
Anochece a lo lejos y nada es la respuesta.
Hoy somos peregrinos en sendas paralelas
Hoy somos los jinetes del agrio desencanto,
¡A la deriva, amor, a la deriva! Pero el alba se acerca y la tempestad cesa,
Hay un puerto a lo lejos, nuevas naves esperan
Nuevas naves celestes ajenas a los restos
Nuevas naves doradas ansiosas de futuro
Es hora de partir, de quemar el velamen
Es hora de zarpar, nuestro es el horizonte,
Es hora de zarpar, todo está en calma.
Sergio Borao Llop |
Incluido en «Poemas quietos» que puedes adquirir en www.mizares.com.