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En una orilla de enero
Oídos agudos se llenaron de susurros
llegaron al cielo sus gritos
no hubo tambora, para enviar mensaje
diez dedos tomaron fuerza... Y a correr
Una ola de humo con olor a muerte
se bestia con su mejor gala
mientras media sus caderas
miraba golosa afilando sus dientes
La perra llena de cólera y rabia
sentada en su trono observó
uno a uno litigio
no tenía ganas de elegir
bebió de sus linajes
Bailó un llanto a carcajadas
era sorda…pero no muda
su rugido lo escuchó más de uno
su desnudez fue vista por centenares
Shirley Gisella Cordero Viera |