GRITA

Amor, llegado que hayas a mi fuente lejana,
cuida de no morderme con tu voz de ilusión:
que mi dolor oscuro no se muera en tus alas,
que en tu garganta de oro no se ahogue mi voz.

              Amor —llegado que hayas
              a mi fuente lejana,
              sé turbión que desuella,
              sé rompiente que clava.

              Amor, deshace el ritmo
              de mis aguas tranquilas:
sabe ser el dolor que retiembla y que sufre,
sábeme ser la angustia que se retuerce y grita.

              No me des el olvido.
              No me des la ilusión.
Porque todas las hojas que a la tierra han caído
me tienen amarillo de oro el corazón.

              Amor —llegado que hayas
              a mi fuente lejana,
              tuérceme las vertientes,
              críspame las entrañas.

Y así una tarde —Amor de manos crueles—,
arrodillado, te daré las gracias.

Pablo Neruda, 1923



Crepusculario (1923)  
Farewell y los sollozos
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra

Incluido en Obras Completas I. De "Crepusculario" a "Las uvas del tiempo" 1923-1954. Pablo Neruda. Edición y notas de Hernán Loyola. RBA - Instituto Cervantes. Barcelona. 2005.

Amazon
amazon.com

Casadellibro.com