SONETO LXX

Tal vez herido voy sin ir sangriento
por uno de los rayos de tu vida
y a media selva me detiene el agua:
la lluvia que se cae con su cielo.

Entonces toco el corazón llovido:
allí sé que tus ojos penetraron
por la región extensa de mi duelo
y un susurro de sombra surge solo:

Quién es? Quién es? Pero no tuvo nombre
la hoja o el agua oscura que palpita
a media selva, sorda, en el camino,

y así, amor mío, supe que fui herido
y nadie hablaba allí sino la sombra,
la noche errante, el beso de la lluvia.

Pablo Neruda, 1959



   Cien sonetos de amor (1959)    
Tarde
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Incluido en Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien Sonetos de Amor. Plaza y Janés. Ave Fénix 205-2. Sexta edición, junio 1998. Barcelona. En la red http://www.wagill.com/neruda/ciensone/

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