Si Garcilaso volviera, yo sería su escudero; que buen caballero era.
Mi traje de marinero se trocaría en guerrera ante el brillar de su acero; que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero, al borde de su estribera! En la mano, mi sombrero; que buen caballero era.
Rafael Alberti, 1924
Incluido en Antología Poética (1924-1972). Editorial Losada S.A. Nº 92. Séptima edición, 1977. Buenos Aires