¡Qué piropo! Escalda y pincha.
¡Qué obscenidad! ¡Qué baldón!
¿Quién lo dijo? Ese mocito
del flamante redingot.
A la pobre muchachuela
la cara se le encendió...
Iba descalza, iba rota,
y ¡miren qué contrición!
¡Como si tal harapienta
pudiera tener pudor!
Rubén Darío, 1886
Abrojos (1887)
Incluido en
Obras Poéticas Completas. Rubén Darío. Ordenación y prólogo de Alberto Ghiraldo.
M. Aguilar - Editor. Madrid. 1937